sábado, 21 de septiembre de 2013

viento


Viento

Ayer mientras mis huellas se perdían en la arena platicaba con el viento, discutíamos acerca del pensamiento, los sueños y el amor. Me preguntaba sobre los amantes, las caricias y la pasión. Hacíamos hincapié en los susurros de amor, los gritos de libertad y de las promesas. Quería escuchar de propia voz (la voz del viento) donde escondía todas esas promesas que se llevaba, esos amantes que nunca regresaban y el último aliento de los que mueren. Quise indagar por el llanto de mi pueblo, ese que el escucha como canción trágica en una  historia de muerte, de como el tirano se burla y el hijo malo planea en contra de su patria.

Escuche sobre sueños de libertad y de esperanzas de vida. Me platicaba del amor de esa bella dama y las lagrimas que le ha tocado secar. Del aroma de las flores y la sonrisa de los niños, de cuantas veces se ha detenido a escuchar a los viejos.

 De pronto se volvió cálido y confeso sobre las caricias que hace a la piel de la mujer, del aroma de sus cabellos y la pasión que emana de su aliento. Ensimismado y con malicia recordó la sensación al recorrer el cuerpo desnudo de la mujer. Revoloteaba de Norte a sur y de arriba hacia abajo confesando sus secretos.

Tímidamente le pedí que me llevara con él; súbitamente todo quedo en silencio y solo escuchaba un suave murmullo entonces grite al silencio sepulcral !Dile que la amo y que mi alma espera por su amor!

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